«Sentí miedo, impotencia, rabia, todo a la vez. Es una situación espantosa, difícil de explicar. Corrí para que no me peguen un tiro, porque con este tipo de gente nunca se sabe», expresó.

Finalmente, agradeció a todos los compañeros de la mensajería que dejaron su trabajo para recuperar la moto. «Vivimos de esto, de la moto o la bicicleta, de lo que hacemos en el día a día y que te roben con un fierro tu herramienta de trabajo genera mucha bronca», afirmó.