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Caputo admitió que su plan económico tiene «similitudes» con los del pasado, pero prometió que ahora sí funcionará

marzo 6, 2025

En un giro que nadie vio venir (excepto quizás los que vivimos en Argentina las últimas décadas), el ministro de Economía, Luis Caputo, salió a admitir que su flamante plan económico tiene “similitudes” con aquellos gloriosos momentos del pasado que terminaron en crisis, pero nos pidió encarecidamente que no saquemos conclusiones apresuradas. “Esta vez no será así”, prometió con la convicción de quien jura que el lunes empieza la dieta.

El escenario fue el 6to Foro de Inversiones y Negocios en Mendoza, donde Caputo, con la soltura de un mago que explica su truco fallido, intentó despejar las dudas que él mismo sembró. “Es muy común escuchar ‘esto ya lo vimos, termina mal’. Lo entiendo, le pasa a la gente común. Hay similitudes con cosas como que la ropa cuesta tres o cuatro veces más que afuera, o la electrónica. Eso puede confundir”, confesó.

Claro que, para los memoriosos, esas “similitudes” no son un detalle menor. Con un préstamo del FMI en el horizonte y rumores de devaluación flotando como moscas en verano, las redes sociales no tardaron en conectar los puntos: las crisis de 2001 y 2018 —donde Caputo ya tuvo su cameo estelar— asomaron como fantasmas que el ministro preferiría exorcizar con una sonrisa incómoda.

Pero tranquilos, ciudadanos de a pie, porque Caputo tiene un as bajo la manga: “Por eso es importante entender que no es el mismo caso. No aplica el ‘ya la vimos’. ¿Saben por qué? Porque no pasó nunca y no podemos haber visto lo que no pasó nunca”, explicó en un trabalenguas que dejó a más de uno revisando si el problema era el discurso o el café de la mañana.

Sí, según el ministro, esto no es un déjà vu, sino una película totalmente nueva. O al menos una con un final diferente, porque el elenco y el guion parecen calcados.

En otro tramo de su stand-up económico, Caputo reconoció que “es cierto que hay precios caros en dólares”, pero descartó devaluar como si le hubieran preguntado si piensa renunciar.

“No es la solución”, sentenció, mientras los argentinos de a pie siguen haciendo malabares con sueldos que no alcanzan ni para el pochoclo de esta tragicomedia.

¿Es la misma película de siempre o una remake con final feliz? Con Caputo al mando, las dudas pesan más que las certezas, y el “esta vez es distinto” suena a chiste que ya escuchamos demasiadas veces.